viernes, 10 de octubre de 2008

Entre la magia y la historia Tradiciones, mitos y leyendas de la frontera.

Fichas de Trabajo:
“El 16 de febrero de 1938, considerado por la prensa como “el día sangriento de Tijuana”, se movilizaron más o menos 1500 personas, que, enardecidas, pretendían linchar a Juan Castillo Morales por la violación y el estrangulamiento de la niña Olga Camacho. Los furiosos manifestantes incendiaron el palacio municipal y la estación de policía, generándose un ambiente de extrema agitación que trastocaba de conjunto la vida de la ciudad, motivo por el cual la línea internacional fue cerrada, y el jefe de bomberos de San Diego, Jonh E. Parrish, consideró la situación como asunto internacional.” [1]
“Muchos manifestantes fueron arrestados, otros murieron en los enfrentamientos, que incluyeron intercambio de balazos con la policía; la gente demandaba el derecho de linchar a Juan Soldado, quien finalmente fue fusilado el día 17 de febrero de 1938, a la edad de 24 años, cuando públicamente se le aplicó la “ley fuga”….
Al día siguiente del “ajusticiamiento”, la señora García depositó una piedra sobre el sitio donde cayó muerto Juan Castillo Morales y puso un letrero que decía: “Todo el que pase por aquí ponga una piedra y rece un Padre Nuestro”; de esta manera, las piedras se fueron acumulando; fueron creciendo como la imagen, la fama y las virtudes de Juan Soldado.”….
[2]

“El cierre del Casino Agua Caliente generó importantes conflictos e inconformidad con quienes ahí laboraban (adheridos a la CROM), debido a que mediante la disposición presidencial perdían su fuente de ingresos. Sin embargo, El Casino Agua Caliente cerró definitivamente hasta el año de 1937, ante el descontento de los empleados del mismo, quienes realizaron diversas protestas encabezadas por la CROM, las cuales posteriormente incidirían en la muerte de Juan Soldado.”
[3]
“El 13 de febrero se comunicó a la comandancia de policía la desaparición, cerca de las seis de la tarde, de la niña de ocho años Olga Camacho. A la mañana siguiente se localizó el cadáver de la menor, quien había sido violada y asesinada. Según el delegado de Gobierno de Tijuana, “practicadas las averiguaciones del caso, se hallaron méritos para detener a Juan Castillo Morales, que resulto ser el autor material y moral del crimen”
“La búsqueda del esclarecimiento del asesinato se encontró inmersa en fuertes presiones y demostraciones tumultuarias, las cuales, bajo el liderazgo de dirigentes de la CROM, quienes conminaban a los participantes en la investigación a apresurar la decisión, o que les entregaran al presunto asesino”
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“Juan Soldado ocupa un sitio de frontera no sólo por su localización geográfica, que permite que a su tumba lleguen personas de diferentes partes del país, o de Estados Unidos, sino por su simbolismo secular conscientemente asumido por aquellos que acuden a visitarlo. En vida, Juan Soldado careció de los dones curativos que tenían Pedrito Jaramillo, la Santa de Cabora o el niño Fidencio, así como de una imagen altruista o de una vida mística de gracia; el personaje vivió separado del rito, del culto y del carisma; y fue sólo la muerte la que le permitió un sitio santificado. Juan Soldado es un producto emanado del avergonzamiento y el rencor frente a la victimización, la injusticia que devino vergüenza colectiva de una población cuya cultura mística profunda demandada la construcción de una figura santificada.”…
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[1] José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado” en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultura y modernización (México: El colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), 93
[2] José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado” en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultura y modernización (México: El colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), 93- 94

[3] Sin embargo, más allá de esta frase contundente, en el citado informe no se documenta ningún argumento que apoye el fallo emitido por el delegado de Gobierno. En este veredicto participaron el agente del Ministerio Público del Fuero Común, así como el inspector general de Policía, el general jefe de la Segunda Zona Militar y el delegado de Gobierno de Tijuana.
[4] José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado” en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultura y modernización (México: El colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), 97- 98



[5] José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado” en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultura y modernización (México: El colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), 106
[1] José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado” en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultura y modernización (México: El colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), 93
[2] José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado” en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultura y modernización (México: El colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), 93- 94

[3] Sin embargo, más allá de esta frase contundente, en el citado informe no se documenta ningún argumento que apoye el fallo emitido por el delegado de Gobierno. En este veredicto participaron el agente del Ministerio Público del Fuero Común, así como el inspector general de Policía, el general jefe de la Segunda Zona Militar y el delegado de Gobierno de Tijuana.
[4] José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado” en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultura y modernización (México: El colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), 97- 98
[5] José Manuel Valenzuela Arce, “Por los milagros recibidos. Religiosidad popular a través del culto a Juan Soldado” en Decadencia y auge de las identidades. Cultura nacional, identidad cultura y modernización (México: El colegio de la Frontera Norte, Plaza y Valdez, 2000), 106